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La cantante Britney Spears se internó de manera voluntaria en un centro de rehabilitación este domingo, en lo que su entorno considera un paso clave para encarar su recuperación personal tras un reciente episodio judicial.

La decisión llega cinco semanas después de que la artista fuera detenida el 4 de marzo en el condado de Ventura, en California, luego de que la policía detectara un manejo errático y confirmara que conducía bajo los efectos del alcohol y otras sustancias. Tras el procedimiento, Spears recuperó la libertad horas más tarde, aunque deberá presentarse ante la Justicia el próximo 4 de mayo.

Desde su entorno señalaron que el ingreso a un centro especializado responde a la necesidad de “dar un paso adelante” en su bienestar, luego de un hecho que fue calificado como “completamente inexcusable”. También indicaron que la cantante se mostró arrepentida, especialmente por el impacto que la situación podría tener en sus hijos.

En un comunicado difundido tras el arresto, un representante de la artista sostuvo que Spears “tomará las medidas necesarias y cumplirá con la ley”, y expresó su deseo de que este proceso marque el inicio de un cambio sostenido, acompañado por su círculo cercano.

La situación vuelve a poner en foco la vida personal de la cantante, que en los últimos años había recuperado autonomía tras el fin de la tutela legal ejercida por su padre en 2021. Sin embargo, su actividad en redes sociales y algunas conductas recientes habían despertado preocupación entre seguidores y allegados.

No es la primera vez que Spears enfrenta este tipo de episodios: en 2007 tuvo un breve paso por rehabilitación tras una serie de incidentes públicos, y en 2008 fue hospitalizada en dos oportunidades en medio de una disputa por la custodia de sus hijos.

Ahora, con esta nueva internación, su entorno apuesta a que la artista pueda encarar un proceso de recuperación más sostenido en el tiempo.